La hermana del paciente encerrado por 47 años denunció que no lo dejaban verlo

Oliva 22 de octubre de 2018 Por
En una segunda parte del informe elaborado por nuestro colega Martín Durán de La Voz del Interior se da cuenta del testimonio de la hermana del paciente y lo sucedido en el Vidal Abal.
vidal abal
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Ramona Arroyo de 78 años , hermana del paciente encerrado por 47 años en el Vidal Abal, dijo que durante mucho tiempo no le permitieron que lo viera en el neuro de Oliva.
Le enviaba ropa y comida, que nunca le llegaban.
“Cuando pude verlo, era piel y huesos”, se quejó la mujer.
Sin haber matado a nadie, Miguel Arroyo lleva más tiempo encerrado que Robledo Puch.
Miguel Arroyo, el hombre que desde hace 47 años está imputado por lesiones leves y permanece encerrado en el hospital para enfermos psiquiátricos Vidal Abal, de la ciudad de Oliva, por orden del entonces juez federal subrogante de Bell Ville Eudoro Vázquez Cuesta, ha vivido una verdadera pesadilla de la que nadie se ha hecho cargo hasta ahora.

El increíble caso que ayer reveló La Vozsalió a la luz a partir del interés de Consuelo Visconti, una asistente social que estaba en contacto con el paciente Arroyo y se sintió interesada por su historia personal, ya que lo veía como una persona común, que podía irse a vivir con familiares, después de haber ingresado a la institución el 27 de agosto de 1971.

Se olvidaron de un preso: hace 47 años que está encerrado por lesiones leves
Al leer la ficha de quien ingresó como posible enfermo de esquizofrenia, Visconti advirtió que Arroyo estaba procesado por lesiones leves, desde su ingreso al hospital por orden del juez Vázquez Cuesta, en la causa penal 2-A-75. El referido magistrado hizo detener a Arroyo en 1971 y recién en 1975 inició una causa que de inmediato pasaría al olvido.


Esto se desprende de los antecedentes obrantes en el hospital Vidal Abal, porque el expediente de Arroyo fue destruido el 27 de febrero de 2015, lo que surge del “Archivo de actuaciones relacionadas con la destrucción periódica de expedientes judiciales”. Es de suponer que esto está relacionado con la prescripción de las causas.

Este medio pudo reconstruir el caso a partir de datos surgidos de fuentes del referido juzgado federal y de la colonia de enfermos mentales devenida en una suerte de geriátrico y centro de admisión de personas con adicciones.

En la actualidad, Arroyo está alojado en la Unidad 10, junto con otros 19 gerontes.

Sin embargo, antes vivió un infierno en la villa N° 10 del centro de salud cordobés, según afirmó Ramona Arroyo (78), hermana del hombre que lleva más tiempo encerrado que el múltiple asesino Carlos Eduardo Robledo Puch –“el Ángel Negro” o “el Ángel de la Muerte”–, cuyo caso criminal inspiró recientemente una película.

Robledo Puch se encuentra preso desde el 4 de febrero de 1972.

“Miguel siempre fue un poco nervioso, pero no era violento, no tenía ninguna enfermedad”, sostiene Ramona.

“Él, como toda la familia, me llamaba ‘Monona’, no Ramona, desde que era chiquita”, cuenta la mujer afincada en Malvinas Argentinas, en la provincia de Buenos Aires.

“Monona” desconoce la causa judicial que el mes pasado “saltó” de manera interna por la curiosidad y el interés de una trabajadora social respecto de un paciente.

“No tenía problemas”

La mujer afirma y reafirma que su hermano “no tenía ningún problema mental”. “Él trabajaba levantando paredes de edificios; además trabajó mucho tiempo en el campo”, recupera.

“Cuando vivía Enrique, mi marido (quien falleció hace cinco años), viajamos varias veces hasta allá para verlo. Pasamos dos o tres navidades juntos... Los fines de semana, lo sacábamos para ir a comer al pueblo… creo que se llama Oliva, ¿no?”, agrega.

“Monona” cuenta que hay un antes y un después de las visitas a su hermano.

“Ahora está en la unidad 10, estaba bien y creo que sigue bien. Pero antes fue espantoso. Lo tenían en la villa 5, nos llamaban a Buenos Aires para pedirnos ropa, víveres y alimentos para mi hermano menor. El médico que estaba a cargo de esa villa y otras personas ya no están más, pero usted no sabe lo que pasamos ahí...”, señala la mujer. Y agrega: “Me pedían ropa para una persona de 100 kilos. Cuando lo vi a mi hermano, era piel y huesos. Se quedaban con todo lo que les mandábamos. Por eso, cuando viajábamos para verlo, nos decían que no podíamos porque Miguel se ponía muy nervioso y nuestra visita le haría peor. Era para que no nos enteráramos de que se robaban las cosas. Después, en la unidad 10 todo cambió. Estamos agradecidos al doctor Pascual”, refiere “Monona”.

La hermana de Miguel Arroyo ya no puede viajar para visitarlo, ya que la artrosis que padece en ambas piernas le impide caminar.

“Encima, tengo una enfermedad en mi organismo que me afecta la vista. Veo todo borroso. Lo heredé de mi abuela, que murió ciega”, se justifica.

Sin embargo, se pone feliz cuando se entera de que Miguel está bien, que se maneja, se higieniza y se alimenta solo, sin ayuda de nadie. Que es una persona normal.

Lamentablemente, seguirá institucionalizado porque no tiene dónde ir. Todo gracias a un olvido judicial.

Santiago Daniel Montoya

periodista y redactor principal de El Diario de Oliva. Columnista de Política en FM Única 88.5. Conductor del programa televisivo Asunto Político de canal 3 de Oliva.

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