Un grito silenciado en Oliva: una niña de 11 años atrapada en un laberinto judicial. Tras ocho años de litigio y denuncias cruzadas, una menor pierde su «centro de vida». La madre denuncia hostigamiento y un plan sistemático para romper el vínculo filial.

No es solo el reclamo de una madre, ni la defensa de un padre. Es la voz de una niña que el próximo 8 de abril cumplirá 12 años y que hoy, en lugar de estar sentada en el aula de la escuela de Oliva donde creció desde los 3 años, se encuentra escolarizada en otra localidad, lejos de sus amigas y de su entorno, víctima de una disputa judicial que parece no tener fin.
El conflicto, que hoy mantiene a la pequeña viviendo en Las Junturas bajo la custodia unilateral de su padre, B.G.A. (42), es el resultado de un proceso que su madre, L.M.B. (34), define como un «calvario de ocho años».

Un grito silenciado en Oliva: Crónica de un desarraigo anunciado
La separación de la pareja ocurrió cuando la niña tenía apenas 4 años. Según el testimonio brindado a los colegas de El Diario de Villa María, lo que comenzó como una ruptura derivó en un presunto plan de hostigamiento. L.M.B. relata que el padre se negaba a respetar límites básicos de privacidad tras la separación, ingresando al domicilio de su expareja sin previo aviso.

La escalada de tensión alcanzó su punto crítico con un episodio de violencia física. «Me había agarrado del cuello», recuerda la mujer. Tras la denuncia y posterior imputación por lesiones, la respuesta del progenitor habría sido una sentencia determinante: “Te voy a quitar a la nena. Te voy a hacer pasar por loca”.
La estrategia judicial: denuncias y «vulneración de derechos»
Tras la imputación, B.G.A. contraatacó con una denuncia por supuesta inhabilidad materna, logrando una restricción de acercamiento inicial. Aunque las pericias psicológicas y los equipos técnicos terminaron desestimando las acusaciones y levantando la medida, el tiempo judicial jugó a favor del desarraigo.
Aprovechando la vigencia de las medidas cautelares, el padre habría realizado el cambio de banco escolar hacia Las Junturas. «Ni siquiera esperaron a notificarme para firmar el pase», denuncia la madre. «Me enteré que mi hija estaba escolarizada en otro pueblo por la directora del colegio al que asistió siempre».
El rol de la Justicia de Oliva
En este entramado, el juez de Oliva, Claudio García Tomas, emitió en su momento un documento contundente. El magistrado entendió que las peticiones del padre eran improcedentes y tenían como única finalidad «impedir el contacto de la niña con su progenitora», calificando su actitud como una «renuencia al cumplimiento de la demanda judicial».
Sin embargo, en un giro inesperado, el padre logró la custodia unilateral. ¿La razón? La madre, intentando proteger a su hija del estrés de las audiencias, dejó de litigar activamente. «Mami, no quiero hablar nunca más con un juez», le había pedido la niña. Esa promesa de paz terminó facilitando el camino legal para el reclamo del padre.
Un grito silenciado en Oliva: Un presente complejo
Hoy, el contacto es mínimo y, según la madre, estrictamente monitoreado. La situación ha derivado en problemas de salud para la menor:
Afectación psicológica: Denuncian presiones de una profesional para que la niña acepte su «nueva vida» en Las Junturas.
Cuadro clínico: Tras un viaje al exterior que coincidió con el inicio de clases en Oliva (impidiéndole asistir a su escuela de origen), la niña regresó con ataques de pánico certificados médicamente.
El último capítulo de esta disputa se trasladó al Juzgado de Río Segundo, donde una nueva denuncia del padre —cuyos fundamentos la defensa de la madre desconoce— ha vuelto a imponer una restricción de contacto.
«Él la sacó de su centro de vida y ella está mal. Siento que, por una seguidilla de falsas denuncias, estoy con las manos atadas», concluye L.M.B.
Actualización judicial
El Diario de Oliva pudo confirmar, en contacto con la madre de la pequeña, una importante novedad judicial. “Ayer el juez desestimó otra vez la restricción por faltas de pruebas en la denuncia falsa. Pero fueron otros 20 días más sin verla”.
Otro punto importante que aporta la madre es que esta problemática, lejos de sostenerse sólo en las grandes urbes- no deja de crecer en comunidades como la de Oliva y zona. “Junto conmigo, había otras tres madres, que estaban pasando lo mismo que yo”.
El caso reabre el debate sobre la eficacia de la justicia de familia y la protección del interés superior del niño, en un contexto donde los tiempos de los expedientes rara vez coinciden con los tiempos de la infancia.
El fenómeno de la Violencia Vicaria: El hijo como instrumento de daño
El caso expuesto por L.M.B. se enmarca en lo que especialistas y marcos legales modernos denominan violencia vicaria. Esta es una forma de violencia de género en la cual el agresor utiliza a los hijos e hijas para herir, controlar o manipular a la madre.
El objetivo no es necesariamente dañar directamente al niño —aunque esto suceda como consecuencia—, sino destruir el equilibrio emocional y el vínculo de la mujer con sus descendientes. Según expertos en derecho de familia, la violencia vicaria suele manifestarse a través de:
Interferencia en el vínculo: Obstrucción de contacto o desacreditación de la figura materna ante los menores.
Instrumentalización judicial: El uso de denuncias falsas o procesos legales interminables para desgastar económica y psicológicamente a la madre.
Incumplimiento de deberes: Falta de pago de cuotas alimentarias o cambios arbitrarios en el centro de vida del menor sin consenso.
En Argentina, el reconocimiento de esta figura es fundamental para que los jueces identifiquen que, detrás de una «disputa por la custodia», puede existir una prolongación del maltrato hacia la mujer.
Sigue leyendo-El Concejo Deliberante de Oliva sancionó la Ordenanza para la inclusión de personas con Síndrome de Down
Un grito silenciado en Oliva: Recursos y Teléfonos Útiles de Asistencia
Si te encontrás en una situación de violencia, conflicto familiar o vulneración de derechos de menores, podés comunicarte con los siguientes organismos oficiales:
En la Provincia de Córdoba
Polo Integral de la Mujer: * Teléfono: 0800-888-9898 (Atención las 24 horas, gratuita y anónima).
WhatsApp: 351 8141400.
Ministerio de Justicia y Derechos Humanos: Asistencia a víctimas de violencia familiar y de género.
Unidad Judicial Oliva: Para realizar denuncias presenciales en la localidad.
En Argentina (Nacional)
Línea 144: Atención, contención y asesoramiento en situaciones de violencia de género. Funciona en todo el país, las 24 horas, los 365 días del año.
Línea 102: Un servicio gratuito y confidencial de atención especializada sobre los derechos de niñas, niños y adolescentes. Podés llamar ante cualquier situación de vulneración de derechos.
Línea 137: Acompañamiento y asistencia a víctimas de violencia familiar y sexual.





















Discussion about this post