Justicia por Maite: el desgarrador pedido de sus padres a cinco meses de la tragedia. La muerte de Maite, una niña de solo 4 años, en una pileta del club Vélez Sarsfield de Oliva, sigue siendo una herida abierta. A cinco meses del hecho, sus padres, Hernán y su esposa Valentina, dialogaron con El Diario de Oliva+. Entre el dolor y una firmeza admirable, denuncian negligencia, falta de empatía institucional, un posible encubrimiento y una lentitud judicial que les impide, incluso hoy, saber qué pasó realmente aquel fatídico día.


El mito de la «descompensación»: «Ella no estaba mal»
Desde el primer momento, la versión oficial que circuló hablaba de una descompensación previa al ahogamiento, algo que enojó a la familia desde el inicio. Los padres de Maite son categóricos al desmentir este relato basándose en los informes médicos del Hospital Pasteur.
«Nosotros después de cuando apenas llegamos al hospital Pasteur con Maite ahí descartamos cualquier posibilidad de que ella se haya descompensado como decían el medio policial y el club Vélez Sarsfield. Ellos le hicieron tomografía para ver si había algún golpe en la cabeza que hubiera provocado un desmayo, una descompensación… no había nada. No había ningún indicio de que ella se hubiera descompensado antes de ahogarse».
El padre recordó cómo Maite salió de su hogar con total normalidad: «Ese día ella se fue corriendo a la fila con los compañeros y todo. Ella no estaba ese día mal con ninguna dolencia, nada. Es imposible que se haya descompensado como tal sin que le haya pasado otra cosa».
Al enterarse del parte policial a través de los medios, la indignación creció: «Al primero también nos enojamos diciendo ‘¿Cómo van a decir que Maite se descompensó si no saben qué pasó?’. Yo hablé personalmente con algunos medios y me pedían disculpas diciéndome ‘Mira este es el parte policial’ y me reenviaban el parte policial… Nosotros sabemos que ella no se descompensó, fue puro descuido, negligencia y omisión de las actividades que tenían que hacer los profesores a cargo».

Una pileta de 3 metros de profundidad para una niña de 4 años
Uno de los puntos más críticos y alarmantes del testimonio radica en la falta de medidas de seguridad elementales en el predio. Maite asistía a una «escuelita de verano» recreativa, no a clases de natación profesional.
«Ella no era una experta nadando. Ella iba a una escuelita, como cualquier niño… no son clases de natación, es una escuelita de verano en un ratito de pileta. Por ahí nos dicen ‘Ah, los profes de Vélez dijeron que ella sabía nadar’. No, ella no sabía nadar. Ella sabía hacer lo que hace un niño de 4 años, qué sé yo, meter la cabeza bajo el agua, dar dos o tres brazadas… lo normal en una niña de 4 o 5 años».
Ante los justificativos institucionales, la madre fue contundente: «A lo que nosotros vamos es que a una niña de 4 años, aunque sepa nadar, bajo ningún punto de vista puede estar sola o, no sola, descuidada en una pileta de 25 metros de largo y 3 metros de profundidad. Es imposible que un niño de 4 años, aunque sea el mejor nadador del mundo, esté sin supervisión todo el tiempo».

Justicia por Maite: Las dudas
Los padres plantean serios interrogantes sobre lo que ocurrió en los segundos posteriores al accidente, un tiempo que consideran que fue vital y que pudo haber cambiado el destino de su hija.
«En el hospital un policía nos dice que reciben un llamado ellos del club. O sea, lo que nosotros pensamos es si llamaron primero a la policía en vez de llamar al servicio de emergencia, o si demoraba el servicio de emergencia y por apuro llamaron a la policía… Nos llegan comentarios de que ellos sí dijeron que la niña estaba descompensada, nunca dijeron que estaba ahogada».
Incluso existen dudas alarmantes sobre la calidad de la atención médica que llegó al lugar: «Nos dijeron que la ambulancia demoró un montón, después nos dijeron que el médico de la ambulancia no sé de dónde era, que no entendía nada, que no entendía el idioma, que decía que no había más nada para hacer… todo eso nos dicen pero no sabemos si es real o no. Por eso pedimos conocer la verdad, pedimos desesperadamente conocer la verdad porque en nuestra mente hay mil escenarios posibles».
El dolor de la negligencia: «Se quedaron esperando que se muriera»
Para la familia, el desenlace fatal está directamente ligado a la inacción y a la falta de preparación del personal. La agonía de Maite duró más de una semana, lo que demuestra, según sus padres, la fortaleza de su cuerpo y el tiempo valioso que se perdió al principio.
«Sabemos que si se hubiera actuado distinto nuestra hija estaría con vida, porque nuestra hija estuvo 9 días internada y su corazón pudo salir del paro y su corazón siguió funcionando… pero el daño ya era otro. Si esos minutos se hubieran aprovechado de otra forma, si los profesores hubieran estado capacitados… ¿Por qué se quedaron esperando que Maite se muriera? Porque yo pienso por momentos, ¿por qué se quedaron esperando?».
La «falta de humanidad» del club y la continuidad de los profesores
Hernán y Valentina expresaron su profundo dolor por el desarraigo afectivo y el trato frío que recibieron de una institución a la que consideraban una institución familiar. El día de la tragedia, Hernán llegó al club y se encontró con un vacío absoluto: «Hernán llegó al club y la Maite no estaba y no había nadie esperándolo en la puerta, nadie esperándolo en la pileta, nadie. Él se fue solo al hospital».
«No lo podemos entender, siendo que nosotros íbamos siempre al club porque Maite amaba Vélez. Íbamos a la cancha, íbamos al parque a jugar, nosotros mucho tiempo vivimos al frente, amábamos ir al club y no entendemos esta falta de respeto, esta falta de empatía… Personalmente no nos han hablado. Nos han mandado mensajes de condolencias nada más… yo particularmente lo tomé como una falta de empatía y hasta casi una provocación, porque no fue poca cosa lo que pasó».
La indignación aumenta al ver que las actividades siguieron adelante y que los implicados continuaron con sus vidas profesionales normales en el pueblo: «Yo sé que había un taller municipal que estaba a cargo uno de los profesores de Maite, y siguió estando a cargo y el taller se siguió dictando todo el verano. Cuando nosotros preguntábamos por qué, nos decían ‘Es que no hay ningún imputado’… pero por eso volvemos a la falta de respeto, a la falta de empatía, a la falta de humanidad yo diría, de decir ‘Bueno, no, yo me alejo de esto porque pasó esto y sé que puedo herir al otro'».
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El reclamo a la Justicia: Exigencia de ver el expediente y recusación
Actualmente, la causa penal se encuentra bajo un estricto secreto de sumario que mantiene a los padres a oscuras. Aunque se constituyeron como querellantes el 1 de febrero tras la feria judicial, denuncian que la fiscalía no ha avanzado en las imputaciones a pesar de la claridad del hecho.
«Nuestros abogados están insistiendo mucho en que nos dejen ver el expediente. Somos padres y no podemos hacer nada si no vemos qué hay en el expediente. Queremos verlo para saber justamente qué dijeron, qué hicieron en esos momentos… No entendemos por qué todavía no hay ni una imputación si nosotros dejamos a nuestra hija a tres o cuatro personas, se la entregamos, y cuando la vamos a buscar no está y está en un estado muy parecido a la muerte».
La familia busca respuestas firmes y no descarta avanzar en pedir el apartamiento de funcionarios judiciales si se detectan conflictos de intereses en Oliva: «Pedimos que el juez de control controlara a la fiscal a ver qué es lo que está investigando… seguramente vamos a pedir que el secretario del juez de control se aparte de la causa, porque sabemos que fue parte de la comisión directiva del club, no ahora pero hace varios años atrás. Así que si él no se aparta, vamos a pedir que se aparte». Además, aclararon sus prioridades actuales: «Lo que es lo civil no hicimos nada, nosotros ahora queremos que se aclare lo penal, es lo único que queremos».
Conclusión: La fuerza para ser su voz
El dolor de la pérdida convive con una resolución inquebrantable de no permitir que el caso de Maite quede en el olvido. Sus padres asumieron el compromiso de luchar por la verdad en memoria de los proyectos familiares que se destruyeron.
«Nosotros con Maite teníamos mucha ilusión, muchos planes, y bueno… eso es lo que ahora se derrumbó, se cayó todo eso. Pero nos queda por lo menos ahora esto de seguir, ser su voz, encontrar la verdad. ¿Cómo se sigue? Justamente no sé… por ahora es con el sentimiento de haber sido los papás de ella. Ahora yo creo que nos pulsa la fuerza de decir que queremos que se haga justicia por una muerte que es totalmente injusta, evitable, totalmente evitable».


















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