Alarma en Córdoba: el 42% de los ciudadanos destina más de la mitad de sus ingresos al pago de deudas. La crisis económica y la pérdida del poder adquisitivo continúan haciendo mella en la estructura familiar de la provincia. En las últimas semanas, el debate legislativo sobre el desendeudamiento de los hogares argentinos cobró fuerza ante una realidad que se percibe en la calle: los ingresos corrientes no alcanzan para cubrir la canasta básica. En este contexto, un exhaustivo informe presentado por Varianza Consultora le puso números a la problemática en el territorio provincial, revelando datos de fuerte impacto social y financiero.


El estudio cuantitativo, realizado durante el mes de mayo sobre una muestra de casi 400 casos que incluyó a personas mayores de 18 años con diversas realidades laborales, expone que el endeudamiento de los cordobeses ya no representa una herramienta de progreso o inversión, sino un mecanismo de subsistencia diaria.
Alarma en Córdoba-El sueldo se diluye en las cuotas: un porcentaje de ingresos alarmante
Uno de los indicadores más contundentes del relevamiento de Varianza gira en torno al porcentaje de ingresos afectado al pago de deudas. Para casi 7 de cada 10 cordobeses (67,26%), el cumplimiento de cuotas y compromisos financieros absorbe más del 30% de sus entradas mensuales.
Lo más grave se concentra en el segmento subsiguiente: el 42,48% de los consultados confesó que la cuota de sus deudas representa la mitad o más de sus ingresos fijos mensuales. Esta asfixia financiera se complementa con la nula capacidad de previsión: apenas el 8,47% de los encuestados manifestó que logra ahorrar con lo que percibe mes a mes, frente a un aplastante 88,25% que no tiene margen de maniobra económica.

Por otra parte, solo un escaso 21% de la población se declaró actualmente libre de pasivos, aunque un 6,78% de ese total prevé que deberá endeudarse en el corto o mediano plazo. Entre quienes ya arrastran saldos pendientes, el 52,57% señaló de manera tajante que no logra reducir su pasivo, quedando atrapado en una suerte de calesita financiera.
La tarjeta de crédito, el principal salvavidas para comer y cargar combustible
Al indagar en las herramientas elegidas para financiar los saldos negativos, la tarjeta de crédito se ubica al frente con el 49,17% de las preferencias. Muy por detrás aparecen los créditos bancarios tradicionales (18,94%), los préstamos de familiares y amigos (14,95%) y el financiamiento mediante aplicaciones o billeteras virtuales (12,96%), una modalidad en franco ascenso entre el público joven.

El dato que enciende las luces rojas en el análisis socioeconómico es la finalidad del plástico. Lejos de utilizarse para bienes durables, tecnología o esparcimiento, el 42,47% de los cordobeses usa la tarjeta de crédito para gastos corrientes como alimentos, supermercado, servicios públicos y combustible. Solo un 18,37% la emplea exclusivamente para adquirir vestimenta, salidas o viajes.
El peligro del «pago mínimo» y la morosidad
El comportamiento de pago también refleja tensiones severas:
32,69% liquida el total de la tarjeta a término.
8,31% abona el total pero fuera de la fecha de vencimiento.
16,62% recurre habitualmente al pago mínimo o parcial, una decisión que suele encarecer exponencialmente los saldos debido a las tasas de interés punitorias y de financiación.
11,08% directamente manifiesta que no llega a pagar el resumen de su cuenta.
Como consecuencia directa de esta cadena de impagos, casi el 35% de los encuestados sufrió cortes en la prestación de servicios esenciales, bloqueos de tarjetas o suspensiones en sus cuentas bancarias durante el último año.
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Descapitalización masiva: quemar ahorros para subsistir
El informe de Varianza desnudó además un profundo proceso de descapitalización en las familias. Durante los últimos 12 meses, el 63,84% de los cordobeses necesitó echar mano a ahorros previos para costear gastos cotidianos (comida, transporte y tarifas).
En paralelo, la inversión productiva o de confort se encuentra prácticamente paralizada: el 60% de los ciudadanos no pudo concretar ninguna inversión en el último año. Del 40% restante que sí pudo destinar dinero a otros fines, la mitad lo hizo bajo el concepto de un viaje personal o vacaciones, mientras que solo un magro 7% pudo volcarlo a un emprendimiento comercial y apenas el 2% accedió a la compra de un terreno o vivienda propia.
Balance y expectativas: el reino de la incertidumbre
El termómetro de la percepción social cierra con balances profundamente negativos respecto al año anterior. Un abrumador 78,72% de la población evaluó que su situación financiera personal empeoró respecto al año pasado, contrastando con un ínfimo 5,85% que percibió mejoras.
De cara a los próximos 12 meses, las expectativas se debaten en terreno fangoso. Si bien el 28,46% visualiza que el panorama económico empeorará aún más y el 18,88% proyecta una luz de esperanza, la respuesta mayoritaria fue la incertidumbre: el 37,77% de los cordobeses admitió que «no sabe» qué ocurrirá con su economía familiar en el corto plazo.
Los datos del informe ratifican que el endeudamiento en Córdoba ha dejado de ser un síntoma estacional para transformarse en una condición estructural de la economía doméstica, condicionando el consumo interno y la calidad de vida de la clase media y los sectores más vulnerables.




















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